Caux

Caux es un pequeño pueblo ubicado en los altos de Montreux, en una altitud de 1200 metros sobre el nivel del mar, un lugar que durante la Belle époque llego a ser considerado el paraíso de los millonarios, ya que su situación estratégica, permitía gozar de una tranquilidad, unas vistas impresionantes sobre el lago y las montañas, así como una exclusividad que solo se podían permitir unos pocos.
Hoy en día es un lugar totalmente asequible al cual se puede llegar mediante automóvil o en el tren cremallera mediante la línea «Montreux – Les Rochers-de-Naye» de la compañía MOB.
Caux Palace
Caux Palace «es un castillo de cuento de hadas». Concebido por Eugène Jost arquitecto suizo de la Belle époque, quien en su fachada principal lo adorno con torres y torreones rematados en chapiteles que realzan su imponente belleza al más puro estilo ecléctico con influencias medievales como las «torres de vigilancia» rematadas con una corona de matacanes y las dos torres sostenidas por ménsulas suaves que marcan los pabellones del ala de apartamentos.
Un hotel que en su momento fue uno de los más lujosos y prestigiosos de Europa, prácticamente fue el edificio que puso en el mapa de la belleza la pequeña población de Caux, la cual con su situación privilegiada en los altos de Montreux, ofrece diversidad de actividades de ocio en especial durante el invierno y era el atrayente de grandes personalidades como por ejemplo el Maharajá de Baroda quien residió de manera permanente junto con su séquito. buscando un lugar donde poder disfrutar de una hermosa naturaleza.
La historia de su construcción fue audaz, ya que en aquel entonces no existía el tren cremallera ni buenas carreteras, por lo tanto los materiales tuvieron que ser llevados a lomo de mula. El muro de contención de 400 metros de longitud dotado de arcadas se creo para regular la fuerte pendiente del terreno, de esta manera permitió crear un gran jardín y un paseo mirador con vistas panorámicas sobre el Lago Lemán y los alpes.
Fabián Büecheler
«Todo aquel que viene a Caux recibe una bienvenida real».
A principios del siglo XX, el Caux Palace figuraba en la portada de los principales periódicos del mundo, ofreciéndose como el hotel más grande de Suiza y reservado para clientes exclusivos, produciendo un efecto de moda y atrayendo a personalidades como: el Maharajá de Baroda quien residió de manera permanente junto con su séquito, John D. Rockefeller quien fue el hombre mas rico de Estados Unidos en la época, Sacha Guitry actor y director de cine francés, Abdulaziz ibn Saúd rey de Arabia Saudita.
La Primera Guerra Mundial marco el final de la exclusividad de los grandes hoteles de Suiza. en una Europa devastada, las grandes fortunas no podían permitirse el despilfarro a manos llenas, los fondos iban destinados a la economía de guerra. Tras el final de la guerra llego el momento de la reconstrucción y con ello el dinero se quedaba en el país de origen.
El hotel como tal tuvo que cerrarse definitivamente en 1937, tras intentos fallidos de recuperar su esplendor. Durante la Segunda guerra Mundial, desde mayo de 1944 a Julio de 1945 sirvió de refugio para 1400 personas, durante este periodo el palacio sufrió un vandalismo devastador.
Placa conmemorativa en los jardines del Caux Palace
“En memoria de los refugiados judíos alojados aquí durante la Segunda Guerra Mundial, y en memoria de aquellos que fueron rechazados en la frontera suiza. No los olvidaremos»
La llegada de La Escuela Suiza de Gestión Hotelera SHMS alquila el Caux Palace durante cada año escolar, y el edificio se utiliza para reuniones de Iniciativas de Cambio durante los meses de julio y agosto. Hoy en día se ha transformado en un centro de conferencias. Desde allí las vistas al Lago Lemán y los Alpes suizos son impresionantes.
Fechas importantes
Gran Hotel de Caux
El Gran Hotel de Caux es obra del arquitecto Louis Maillard de Vevey (1838-1923). La construcción del hotel comenzó al mismo tiempo que la del cremallera que conduce a Rochers-de-Naye, fue inaugurado en 1893. El tren contribuyó en gran medida a la finalización del establecimiento durante su primer año de funcionamiento.
Cuando se inauguró en 1893, el Grand Hôtel de Caux se distinguía por ciertas comodidades: ascensor, luz eléctrica, calefacción central a vapor. En aquella época, estas ventajas eran un verdadero lujo. Sin embargo, ¡sólo tenía un baño por piso, lo cual era común en aquella época! Después de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día es un centro de conferencias el Lectorium Rosicrucianum.














































